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Atención al Trauma en la región de América Latina

Atención al Trauma en la región de América Latina

Atención al Trauma en la región de América Latina

En América Latina la logística de la atención al trauma es compleja, debido a la gran variabilidad en el gasto de los cuidados de salud, las dificultades económicas, la falta de información precisa, la variabilidad en la incidencia de lesiones por trauma, el nivel de desarrollo y la falta de planificación y organización. A continuación, se mencionan algunos de los factores más importantes.

Dificultades económicas y disparidades

A pesar de que los PBMI poseen únicamente la mitad de los vehículos en el mundo, tienen el 90 % de las muertes producidas en el tránsito. Las reformas económicas y sociales en América Latina entre 1980 y 1990 ampliaron la brecha entre la población conómicamente privilegiada y la económicamente deficiente. Esta situación dio como resultado un incremento en la desigualdad y exclusión en el ámbito de la salud.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 20 % y 77 % de la población caribeña y latina no tiene acceso a los sistemas de salud cuando los necesita.

En cuanto al porcentaje del producto interno bruto (PIB), el gasto en salud en Latinoamérica y el Caribe es de 7 % aproximadamente, en comparación con el de Estados Unidos de América y la Unión Europea, que es de 16 % y 10 %, respectivamente. En países como Ecuador, únicamente el 12 % del gasto realizado en salud pública va dirigido al sector más pobre de la población (primer quintil de ingresos), mientras que aproximadamente el 30 % se distribuye al segmento más rico (quinto quintil). Esta es la situación que prevalece en la mayoría de los países de América Latina, que cuentan con sistemas de salud altamente segmentados y fragmentados, y con un bajo gasto y cobertura pública de salud.

Estas desigualdades en los cuidados de la salud son el resultado de múltiples factores dados por la economía externa, geografía y barreras culturales, así como falta de liderazgo interno, organización apropiada, procesos, infraestructura idónea y asignación inadecuada de recursos. Las variables, tanto intrínsecas como extrínsecas, de los países representan un obstáculo económico significativo para el desarrollo de sistemas organizados de trauma en América Latina. Por lo tanto, la evaluación de la mejora potencial de contar con sistemas de trauma debe considerarse en el marco de las restricciones financieras propias de estos países.

Solamente el desarrollo de sistemas costo-eficientes de atención al trauma –con base en la evaluación de los recursos y la calidad de la información– puede asegurar la mejora y sustentabilidad de la atención. Por ejemplo, un estudio llevado a cabo en Monterrey, México, reveló el predominio de las muertes por trauma en la etapa prehospitalaria (73 %) y en los departamentos de emergencias (21 %), en comparación con las ocurridas en el ámbito hospitalario (7 %).

En Argentina, los datos del registro de la Fundación Trauma revelaron que en 2015, en el área metropolitana de Buenos Aires, de 1874 pacientes lesionados en colisiones de motocicletas, solo 16 % utilizaron casco en el momento de la colisión. Este grupo presentó una incidencia tres veces superior de lesiones severas de cráneo, una proporción tres veces mayor de trauma severo (ISS ≥ 16) y una tasa de mortalidad siete veces mayor.

Otro estudio llevado a cabo en Ecuador sobre víctimas por trauma craneoencefálico en dos hospitales rurales y en un hospital urbano durante un periodo de 18 meses documentó que de un total de 1410 pacientes con lesiones por trauma, 189 sufrieron trauma craneoencefálico. El uso de dispositivos de protección personal (DPP), como cinturones, cascos y bolsas de aire, se documentó solo en el 8 % de los pacientes. La ausencia de DPP fue registrada en todos los decesos.

Un estudio complementario realizado en 27 complejos de atención primaria en el sureste de Ecuador demostró que la prevención de lesiones neurológicas secundarias fue inadecuada en todos los complejos. Estos estudios resaltan la importancia de dirigir todos los esfuerzos hacia el fortalecimiento de la investigación y entrenamiento en la prevención de lesiones y en la atención prehospitalaria.

Conclusiones

El reto para la región de América Latina es el fortalecimiento de los múltiples componentes de los sistemas de atención al trauma, en términos de vigilancia y prevención de lesiones, atención prehospitalaria y hospitalaria de trauma. A pesar de las amplias discrepancias en los sistemas de salud, este cambio debe ser llevado a cabo eficientemente dentro de todos los niveles económicos y en todas las regiones geográficas (en la selva, rural y urbana) de los países.

La atención y el manejo del trauma en América Latina continuarán avanzando con el fortalecimiento de la investigación y capacitación del control de las lesiones dentro del primero, segundo y tercer nivel de atención.

Tomado de: Rodríguez, Ferrada, Ottolino. Trauma, cirugía de urgencia y cuidados intensivos. 3ra ed. Año 2018

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